Infecciones Odontogénicas. Propagación tisular de la infección. Salazar Clínica Dental. Dentista en Getafe.

Infecciones Odontogénicas. Propagación tisular de la infección. 

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Desde el lugar de origen, la infección puede extenderse de tres maneras:

1.- Por continuidad tisular a través de espacios y planos.

2.- A través del sistema linfático

3.- Por vía hematógena

La ruta de diseminación mayormente observada es por continuidad tisular. La infección una vez que se instala en el tejido óseo esponjoso se extiende en varias direcciones hacia la ruta de menor resistencia.

Si se dirige hacia vestibular, lingual o palatino, depende de la proximidad del ápice radicular y de su posición dentro de la arcada dentaria. En el maxilar superior, las raíces palatinas de los dientes posteriores y la raíz del incisivo lateral se consideran responsables de la diseminación del pus por vía palatina, mientras que en la mandíbula la tercera molar y a veces la segunda se consideran responsables de la diseminación lingual.

La longitud  de las raíces y su proximidad con las inserciones musculares juegan un papel importante en la propagación del pus.

En función de estas relaciones, cuando en el maxilar inferior los ápices dentales se encuentran por encima del músculo milohioideo, la infección se disemina hacia el interior de la cavidad bucal, sobre todo hacia el piso de la boca (espacio sublingual).

Cuando los ápices se ubican por debajo de la inserción milohioidea como en el segundo y tercer molar, el pus se disemina hacia el espacio submandibular dando como resultado la localización extraoral. La infección de los incisivos y caninos puede extenderse hacia vestibular o lingual, ya que la tabla ósea es esa región es muy delgada. Por lo general se localiza hacia vestibular si los ápices se encuentran por encima de la inserción del músculo mentoniano. Las localizaciones extraorales generalmente se originan cuando los ápices se encuentran por debajo de la incisión antes mencionada.

En el maxilar superior la inserción del buccinador es tiene importancia significativa.

Cuando los ápices de los premolares y molares se ubican por debajo de ella el pus se extiende intraoralmente, sin embargo si la inserción es inferior a los ápices, la infección se dirige hacia arriba y afuera de la boca.

Exactamente el mismo fenómeno se observa tanto en el maxilar superior como en el inferior, cuando los ápices se encuentran por encima o debajo de la inserción del músculo buccinador.

Durante la etapa celulítica, dependiendo de la ruta y el lugar de ubicación del pus, se pueden presentar diferentes presentaciones clínicas (intraalveolar, subperióstico, submucoso, subcutáneo o facial).

La etapa inicial de la fase móvil se caracteriza por la acumulación del pus en el hueso alveolar (absceso intraalveolar). Después de perforar el hueso se extiende por el espacio formado entre el hueso y el periostio (absceso subperióstico). Una vez que perfora el periostio, la infección se disemina a través de los tejidos blandos. Intraoralmente debajo de la mucosa (absceso submucoso) y extraoralmente entre el tejido conectivo laxo por debajo de la piel (absceso subcutáneo). A veces se extiende por los espacios faciales formando abscesos graves cuando el pus perfora las fascias. Estos espacios se ven afectados cuando la infección no tuvo un tratamiento oportuno e involucra estructura anatómicas importantes como el tejido conjuntivo laxo, el tejido adiposo, glándulas salivales, estructuras neurovasculares. La diseminación por debajo de la piel se denomina “celulitis” (flemón).

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